*006 Finales
El sentido de un final y su recuerdo
El 6 de octubre de 1993, después de ganar su tercer campeonato de la NBA consecutivo con los Chicago Bulls, Michael Jordan se retiraba del baloncesto. En 1995 regresó con un escueto “I’m back” en los periódicos. Poco después, en 1998, ganaría su sexto anillo de la NBA. Aquella temporada fue la del llamado The Last Dance1: la última de Jordan en el equipo y su segunda retirada del baloncesto profesional.
Solo acaba si lo olvidas
Julian Barnes ganó el premio Man Booker Price por The sense of an ending. Una novela en la que un hombre jubilado recibe una carta que le obliga a rememorar su pasado universitario. A medida que Tony (el protagonista) intenta reconstruir los hechos, se da cuenta de la fragilidad de la memoria y de cómo reconstruimos y adaptamos nuestro pasado para poder vivir con él en paz.
Memoria, realidad y temporalidad, son conceptos resbaladizos. De eso nos habla Miguel Ángel Hernández en “Yo estoy en la imagen”. La mirada no es pasiva y la memoria tampoco, por eso, la distancia y la pérdida de contexto alteran nuestras percepciones y sentido de responsabilidad. Eso explica por qué nos impacta menos un desastre a miles de kilómetros que un accidente en el barrio.
El libro realiza un experimento para probar los límites de la memoria. Reconstruir con IA la imagen de su madre fallecida. Miguel imprime y enmarca la imagen falsa y convive con ella en su salón, hasta que un día se levanta sudando a media noche y necesita destruirla. Solo cuando la rompe se libera del peso de la imagen, pero no la olvida, porque el final no es la acción, es un recuerdo de la acción.
El sinfín como fin necesario
Concluir no es completar. La tecnología se ha vuelto autotélica2: ha pasado de ser un medio para convertirse en un fin en sí mismo. Innovamos porque podemos, no porque lo necesitemos, y eso tiene consecuencias acerca de nuestro papel ontológico en el mundo. Ya no somos el centro, sino un engranaje de un mecanismo que no podemos controlar. Ya no hay grandes relatos, porque ya no los protagonizamos.
Atisbo una crisis del sentido en el scroll infinito, en la multitarea y en el utilitarismo extremo. Haber leído a Kant no puntúa más que a MacIntyre, si lo hacemos por haber leído a Kant. En busca del tiempo perdido es una pérdida de tiempo, si lo buscabas era eso, disfrutar perdiéndolo. Dejar a medias, aburrirse y yacer horizontalmente, es una forma de protesta en un mundo en el que cada segundo cuenta.
Y es en ese mundo en el que reivindico el poder de la aporía3, del final abierto, ambiguo, inconcluso. Algunos de los mejores diálogos de Sócrates recogidos por Platón son los que terminan sin una conclusión. El castillo de Kafka es genial porque queda irresoluto por la muerte de su autor y sin buscarlo, refuerza el absurdo y la alineación de la obra. K vivirá para siempre entre la esperanza y la derrota.
Tócala otra vez, Sam
Yuriko Saito nos cuenta en Everyday Aesthetics cómo cuando se rompe un jarrón en Oriente se reconstruye dejando visibles las vetas de las partes. Es una concepción a mi juicio más humanista que refundir el jarrón y hacer como que nada ha pasado. La cicatriz del pasado, no acaba con el jarrón, le da una vida nueva. Por eso, los libros viejos tienen valor y las ruinas valen su peso por las historias que nos explican.
Aprender es no dar por finalizado. Porque hace falta haber pasado por la creación del jarrón (aprender el concepto), para romperlo (ponerlo en duda) y reconstruirlo con sus vetas visibles (volver al concepto inicial desde una nueva mirada) para aprender. Cuanto más sabemos, más nos cuesta ser binarios, más dudamos y más conscientes somos de lo que desconocemos. Por eso, saber, es saberse inconcluso.
Cada vez, valoro más las experiencias abiertas por ese motivo. Porque me permiten revivirlas desde una nueva óptica. Journey4 es un juego indie cuyo objetivo es alcanzar una montaña que marca el horizonte, con cada aventura, volvemos al punto de partida pero con el conocimiento de haber pasado por ahí. La repetición, la memoria, forma parte de la experiencia y el conocimiento, es su vehículo.
Dame un final a la altura
Kahneman y Tversky descubrieron la regla del pico-final. Un experimento sobre el dolor y la memoria que debería hacernos reflexionar. Un grupo de sujetos sumergieron su mano bajo agua fría durante 60 segundos. Otro grupo, hicieron lo mismo a menos temperatura, menos tiempo, pero con un final más frío. La mayoría preferían la experiencia más larga pero con un final menos doloroso.
El final de un viaje condiciona en gran medida su experiencia. Por eso, hay parejas que no pueden verse por un mal final a pesar de haber sido felices durante mucho tiempo. Crear experiencias desde el final marca la temperatura del recuerdo. Por eso, me sorprende que haya marcas que cuiden tan poco el proceso de offboarding5. ¿El ejemplo? Una telecom que te habla como si no hubieras sido nunca su cliente.
Acabamos como empezamos, con Jordan. En 1998 concluía una etapa y empezaba otra: del icono deportivo al atleta empresario, cuesta imaginar un Kobe, sin un Michael. Un Napoleón sin un Alejandro. Un César sin un Mario. Hubo más verdad en el final del Imperio Austrohúngaro que en su época virtuosa. Somos el vehículo inconcluso de los genes de nuestros ancestros proyectados hacia el futuro.
El final nunca es final si permanece en la memoria.
Démosle un buen final. Uno que no acabe.
¿Continuará?
Nota del autor: todo este artículo ha sido escrito de forma abierta a propósito, porque los buenos finales son como los cuadros de Monet: pinceladas sueltas vistas desde cerca, que construyen su sentido al alejarse, en el ojo del espectador.
The Last Dance es el título que le dio Phil Jackson a la temporada, anticipando que muchos jugadores importantes se irían después de esa campaña cerrando un ciclo virtuoso.
Autotélico significa que una actividad o cosa tiene un fin en sí misma. Proviene de las palabras griegas “auto” (por sí mismo) y “telos” (finalidad o fin).
El término aporía viene del griego y significa “dificultad para el paso” hace referencia a los razonamientos en los cuales surgen paradojas irresolubles.
Journey es un videojuego de exploración entre ruinas y desiertos desarrollado Thatgamecompany con un final deliberadamente ambiguo y abierto.
El offboarding es un proceso mediante el cual una empresa gestiona la desvinculación de un cliente de manera ordenada para finalizar la relación satisfactoriamente.







Hola, Ricardo. Iván Leal ha recomendado este artículo. Lo incluimos en el Diario de Substack en español?